Peña vuelve a esconderse, ahora en Campo Marte

Por ahí dicen que el miedo no anda en burro, y es que con todos los desmadres en la ciudad, en el país, el titular del ejecutivo, o sea Peña Nieto, ha decidido dar su primer informe en el Campo Marte rodeado de soldados, en un ambiente muy controlado donde nada, aparentemente, puede salir mal.

Con esto de las reformas que se están discutiendo, sobre todo la energética y la de educación que tiene a los maestros en las calles, Peña Nieto se enfrenta a un ambiente más que tenso ya no sólo a las afueras de su casa, sino en la misma cámara a la que no acudirá él directamente a entregar el informe, mandará a Chong como señora de la casa a hacer sus mandados. Al parecer es la primera vez en la historia (la neta no recuerdo otro acontecimiento igual) que el informe presidencial se hace en instalaciones militares. Bueno, ni Calderón que se resguardó seis años con el ejército lo hizo. No pudo entrar al congreso después de haber salido corriendo por la puerta trasera, pero nunca se le ocurrió hacer un acto solmene como el informe presidencial en un campo militar.

¿Dónde quedaron esos bellos momentos donde el presidente (priista by the way) salía rodeado de tanta gente alabándolo, gritándole, mandándole flores y besos, paseándose por las calles con el coche descapotado? Por supuesto que estamos hablando de los 60s, 70s, donde el PRI tenía controlado todo y más de un rastrero acudía a ver qué le tocaba. Hoy la cosa es distinta, pues ni todos los sindicatos están alineados con el gobierno y Peña Nieto no cuenta con esa credibilidad nacional que podría darle algo de respiro a lo que propone. En otras palabras, el repudio parece multiplicarse en las calles. A pesar de que miles o incluso millones aun creen en el presidente, lo cierto es que otros miles o millones son los que han salido a las calles a reclamarle, a gritarle, a mentarle la madre, opacando lo poco que se ha logrado y haciendo menos a quienes lo apoyan.

 

El cerco en el congreso por la CNTE parece un pretexto idóneo para el que está acostumbrado a esconderse en los baños cambie de sede a algo mucho más light, más ligero, con más amigos que le aplaudan que con voces recriminándole. Y es por esto que Peña ha decidido no enfrentarse a la crítica, no responder cuestionamientos que podrían meterlo en problemas, esos que nos tiene acostumbrados. Sí, el presidente modelo, el títere de Salinas y Televisa, se vuelve a esconder cuando es escenario no es favorable. Quien lo fuera a decir, un presidente que no solo no piensa por sí solo, sino que ahora no puede enfrentar los problemas del país, no encara a sus adversarios y se esconde a la primera manifestación en su contra. Hace un año los baños de la Ibero se volvieron emblemáticos, esos retretes se convirtieron en el inicio del sexenio del miedo. Para muestra el informe.

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