Uno más del 27

El 5 de abril se cumple un año más de la muerte de Kurt Cobain, líder de Nirvana, voz de una generación y revolucionario musical que supo entender su entorno en un momento donde la juventud no encontraba su camino, no se identificaba con las bandas ochenteras y se sentía la desesperación de millones de voces por no ser escuchados. Kurt Cobain logró canalizar todas esas angustias y convertirse en el guía de los rechazados, de los no comprendidos para luego formar parte de ese Olimpo al que sólo llegan los grandes.

El 5 de abril se recuerda por la desaparición de un compositor que cambió el mundo de la música para siempre, por romper con todos los esquemas establecidos en aquellos momentos y por hacer entender a las disqueras que no todo estaba en Los Ángeles, que había otros lados donde la escena musical estaba explotando y merecían ser escuchados.

El 5 de abril de 1994 millones lloraron la muerte de su mentor, de su guía, de su poeta maldito, de aquella persona identificada por millones como el que marcaría el camino para los que estaban perdidos. Sí, el 5 de abril la música murió, la historia cambió, y el mundo no volvió a ser el mismo.

Los ochentas fueron una década de fiestas, drogas y muchas mujeres, donde lo único que importaba era divertirse al por mayor; las bandas hablaban de mucho sexo, de la cantidad de mujeres que podían tener después de cada concierto, de las pool party al mejor estilo hollywoodense, de la fama y todo lo que podían gastar a causa del éxito obtenido. Los ochentas estaban muy lejos de la realidad, pues millones de jóvenes estancados en su triste realidad tenían pocas probabilidades de salir de ese hoyo y aspirar a lo que MTV mostraba. Entrados los noventas las cosas tuvieron que cambiar, las bandas “bonitas” donde el líder tenía que ser güero y limpio empezaban a desaparecer y alguien tendría que llegar. Kurt Cobain tal vez no lo buscó de esa forma, pero apareció en un momento ejemplar, lo hizo con bombo y platillo, supo escribir sobre la desesperación juvenil y por supuesto, muy lejos de las cosas bonitas de la vida ochentera que ya habían cansado a más de uno.

El gusto duró poco, pero tal vez parafraseando al propio Cobain, fue mejor apagarse en la cima que hacerlo poco a poco, fue mejor morir así y ser recordado como un grande que irse olvidando a través de los años. 5 de abril será una fecha que seguirá haciendo eco en muchos lugares de la tierra, pero sobretodo en aquella generación que creció con las bandas emergidas de Seattle y que le dieron un toque especial al mundo musical. Gracias Kurt por hacernos ver que la vida era algo más que fiestas, mujeres y rock.

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