La fiebre del minivídeo en formato GIF

Al igual que en su momento redes fotográficas como Instagram supusieron una explosión de la fotografía aficionada, ahora son los secuencias rápidas de pocos segundos los que marcan tendencia.

Las nuevas aplicaciones de clips de video con un look muy GIF como Vine o Cinemagram han impulsado una nueva oleada de creatividad “de bolsillo” que triunfa en las redes sociales.

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Vivimos en una sociedad en la que la imagen se ha convertido en una parte vital del mensaje. Como acertadamente señalara  McLuhan cuando afirmaba que  el medio es el mensaje, la forma ha terminado por tener una importancia condicionante respecto al contenido.

El smartphone se ha convertido en el dispositivo fetiche de nuestra sociedad. Nos acompaña a lo largo de toda nuestra jornada con un uso cada vez más amplio y diverso. La socialización de imágenes ha sido un paso casi natural de este proceso. De la imagen estática al vídeo solo nos separa un ancho de banda adecuado. De momento, soluciones muy imaginativas, están consiguiendo captar la atención de muchos usuarios.

Ya en su origen, una de las principales bazas de Facebook fue la posibilidad de que sus usuarios subieran imágenes  para compartir con sus grupos de amigos. La fotografía se hizo parte inseparable de la red social. Por otro lado, la red fotográfica por excelencia,  Flickr, ya hacía tiempo que comenzaba a desplazar los perfiles más profesionales en favor del aluvión de aficionados y de tomas de corte informal. La llegada del iPhone convirtió a este dispositivo en la “cámara” más empleada en Flickr y desplazó a muchos usuarios de perfil formal o profesional a otras redes como 500px.

La  expansión del smartphone, con conectividad permanente y cámaras de resoluciones y calidad general cada vez mejores posibilitaron el siguiente salto. Compartir sobre la marcha nuestras tomas y mejorarlas para su pública exposición sería la transacción lógica que une una dinámica existente con las posibilidades de una nueva tecnología. La cámara del móvil se ha convertido casi en la única cámara. Nunca como hasta ahora se ha vivido una expansión de tal dimensión en la fotografía aficionada. Y todo ello con un grado de exposición también sin precedentes.

Instagram supuso el siguiente salto cuantitativo en la expansión de la fotografía social. Un programa que imitaba en sus orígenes las tomas “vintage” de una polaroid, con varios filtros estilo retro que conseguían unos resultados muy aparentes. Su millonaria  compra por parte de Facebook no hace más que confirmar la importancia que la imagen tiene para este tipo de redes.

Clips que son imágenes

Una de las claves para comprender esta oleada de clips de vídeo es comprender el tipo de dispositivo y la infraestructura al que están sometidos. Desde un dispositivo móvil actual, con las conexiones de datos y los anchos de banda disponibles resulta frustrante, cuando no inviable, subir cualquier vídeo. Así nos encontramos con la contradicción de dispositivos capaces de realizarcapturas en resoluciones de 1080p que no pueden ser “socializadas” desde el propio smartphone.

El fracaso de plataformas como Youtube en el uso con smartphone, al igual que otras propuestas de vídeo ligero, como  Viddy, que han chocado con una realidad en la que subir un archivo de cierto peso es casi imposible, dejaron el terreno preparado para una alternativa viable y divertida.

La solución que estas imaginativas aplicaciones han dado al hecho de que vivimos en una sociedad en la que la imagen es una parte consustancial de la socialización ha sido reducir hasta la mínima expresión el clip de vídeo. Recuperar el formato GIF para darle un uso inicialmente distinto.

Tres aplicaciones se disputan ahora mismo el liderazgo en la plataforma móvil.  Vine, Cinemagram y Lightt. Las tres comparten características similares en cuanto a grabación de clips que son convertidos a GIF animado, de muy bajo peso, apto para ser compartido desde cualquier conexión móvil. Las tres iniciaron su andadura en la plataforma iOS. La clave del éxito real puede estar en cual seguirá los pasos de Instagram y se impondrá en Android, a día de hoy la plataforma mayoritaria de smartphones.

Ahora mismo Vine, propiedad de Twitter, parte con cierta ventaja relativa y sus clips de seis segundos son ya un éxito a pesar de solo estar disponibles para dispositivos iOS, en donde lidera las descargas de la AppStore, con tan solo seis meses de presencia en esta. En poco tiempo, ha conseguido convertirse en  un ecosistema en si mismo, contando con grupos diversos, publicidad oficial de películas y promociones diversas e incluso casos curiosos de éxito como el de un  mini-currículum. De hecho, la mayor parte del éxito de este formato hay que dársela a esta aplicación y su difusión en Twitter.

A pesar de esta ventaja, Cinemagram ha dado un paso adelante publicando su aplicación para Android en primer lugar,  a pesar de los recurrentes anuncios de Vine de su pronto lanzamiento para los usuarios del robot verde. La enorme expectación creada al respecto puede darle una ventaja comparativa que solo una mayor calidad en su portado a esta plataforma podría superar.

Plataforma social y posibilidades de expansión

Si bien la captación y procesado de los archivos es un paso esencial en la idea de ofrecer la posibilidad de crear secuencias en movimiento en archivos ligeros, brindar una plataforma de socialización es el otro requisito fundamental. La exposición es un valor de peso en esta avalancha de  creatividad doméstica. Sin una plataforma social, los esfuerzos de los creadores de estas aplicaciones pueden verse diluidos y contrarrestados entre las propuestas de la competencia y las redes sociales.

Así cada una de estas propuestas cuenta con su propia proyección social, dentro de la misma aplicación, para poder ver y valorar las creaciones de otros usuarios. Salvo Vine, instrumentada por Twitter para retroalimentar su propia red, las otras plataformas siguen la fórmula de éxito que fijara Instagram. Aun así, el apoyo de Twitter pesa y Vine es ahora mismo el referente social del formato, que ha traspasado la barrera del usuario aficionado para llegar incluso a servir de  adelanto en noticias y un medio más para promociones comerciales.

Tras Twitter,  Tumblr ha sido una de las plataformas que, a medio camino entre el blog y la red social, más uso ha hecho de esta nueva oleado de clips animados. De forma más tímida, los usuarios de Facebook también han comenzado a publicar sus creaciones. Es de suponer que la llegada a Android, que no cuenta con limitaciones a la hora de enviar a cualquier aplicación, significará una explosión de estos vídeos, que ocuparan una parte importante del terreno que hoy mantiene la instantánea.

Memes y GIFs animados

La historia de la imagen animada no es nueva. Como formato,  GIF (Graphics Interchange Format) es un antiguo aliado de la web no exento de polémica. Al tratarse de un formato propietario, suscrito a patentes  propiedad de IBM y Unisys,  miembros de la comunidad GNU lo rechazarondesde un comienzo, iniciando una campaña en su contra que daría como origen el formato  PNG. Sin embargo, ya desde 2003, la patente, que solo afectaba a EEUU, expiró y esta “vieja” técnica de imagen ha tenido la oportunidad de resurgir, 25 años después de su inicio.

El GIF siempre ha tenido una ambivalencia curiosa en su empleo, dado que ha dado carta de naturaleza tanto a la publicidad más estridente como a los memes más “memorables”. Foros como  4Chan son el origen de la mayor parte de las bromas y memes en general de toda una época. Detrás de este, tan querido por la comunidad más “underground” de desarrolladores, se puede encontrar la idea original de dar un nuevo uso a la combinación del GIF animado y la cámara de nuestro smartphone.

La creatividad de los usuarios está llevando a un proceso de convergencia con los usos anteriores del GIF que auguran un gran éxito a esta revitalización del formato. Una nueva moda, a punto de llegar a una popularidad generalizada.

Por: Fran Andrades

Fuente: http://www.eldiario.es/turing/fiebre-minivideo-formato-GIF-expande_0_120738279.html

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