Jesus Christ Vimpire Hunter. Un clásico B

Mucho antes de Abraham Lincon cazador de vampiros, antes de todas las películas de parodia que invadieron los cines durante la década pasada, Jesus Christ Vampire Hunter se convirtió en un clásico de culto de las películas de serie B que si bien no salió en el cine y mucho menos en la TV, es una delicia poder disfrutar de esta obra de arte de bajo presupuesto.
La trama es muy, pero muy sencilla: Jesús Cristo ha regresado a la tierra para enterarse que un grupo de vampiros busca apoderarse de ella. Como lo hace 2000 años después y con la poca credibilidad de la que hoy goza la iglesia, se enfrenta prácticamente solo a estos monstruos, quienes además ya no le temen al sol, son inmunes a los rayos ultravioleta y se reproducen cual moscas en charco.
Para cumplir la misión de derrocar a tan terribles especies Jesús recurre a un viejo amigo y gran conocido de nosotros, nada más y nada menos que El Santo, quien le ayudará en su lucha interminable en busca de justicia. Resulta hasta cierto punto cómico ver a un superhéroe nacional conviviendo de viva voz con Jesús. Cabe resaltar que por obvias razones no es el Santo original, sino una copia encarnada muy a la gringa pero con toques más que cómicos. Ver a nuestro amado héroe panzón, bajito y rechoncho nos hace recordar aquellas películas ochenteras donde la burla era lo único que predominaba.
Sin más que decir, Jesus Chrits Vampire Hunter es un clásico que debe de verse en estas épocas donde parece que la moda zombi se apodera de las salas. Una buena película cuando no se tiene nada, absolutamente nada que hacer un sábado por la noche.

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