El clan Salinas vuelve con todo

Después de casi dos décadas donde se acusaba a Raúl Salinas de Gortari de enriquecimiento ilícito, un juez ordenó que no existía evidencia suficiente y ordenó que toda la fortuna amasada durante el sexenio de su hermano le fuera devuelta. A pesar de las múltiples irregularidades que llevaron a Raúl a volverse millonario de la noche a la mañana, de los pasaportes falsos, del tráfico de influencias, de los negocios sucios, un juez decidió que eso no era suficiente para que Raúl, el hermano incómodo, fuera culpable.

El caso sugiere una clara impunidad en el sistema judicial mexicano, pues es justamente en el sexenio de Peña que, misteriosamente, el hermano incómodo queda libre. Casi dos décadas donde el hijo mayor de los Salinas estuviera en problemas con la justicia para que, por órdenes directas de los altos mandos, se borraran todas las pruebas, las evidencias, se decretara que no existía crimen y se pidiera perdón a quien se volviera multimillonario en un abrir y cerrar de ojos.

Hace varios años una grabación transmitida por Televisa revelaba las enemistades entre Raúl y Carlos; en esa grabación el mismo Raúl declaraba que diría de dónde venía todo el dinero, que por órdenes de Carlos había sacado los pasaportes falsos, que las casas compradas eran por órdenes del entonces presidente. Pero unos días después, el mismo Raúl afirmaba que lo que había dicho no era cierto. Misteriosamente el hermano incómodo se desdecía de una serie de declaraciones fuertes que involucraban a los mal altos mandos del país, el presidente mismo.

Durante el sexenio de Zedillo Raúl fue encarcelado y Carlos se fue al exilio. Pero con Fox, el que sacaría al PRI de los Pinos, las cosas cambiaron para bien de los Salinas. Carlos regresó y Raúl salió de la cárcel. Algo muy sospechoso para un presidente en turno que, según él,  no quería tener ningún vínculo con el viejo régimen. Durante el sexenio de Fox Raúl fue exonerado de 4 de los cinco cargos en su contra, incluido el de asesinato en contra de Ruiz Massieu. Carlos se volvió un socialité y el clan Salinas volvía a ser poderoso.

Durante 17 años la PGR no ha podido, o no ha querido, ganarle un juicio a Raúl, se le ha declarado inocente en todas sus versiones y hoy, cuando se dicta que no es culpable del último delito que se le imputaba, enriquecimiento ilícito, parece ser la cúspide de la impunidad. El hermano de uno de los hombres más poderosos del país queda libre de todo lo que se le acusaba, se le devolverá su dinero íntegro (aunque haya declarado en esa grabación famosa que venía de la sociedad) y se le pedirá una disculpa.

Si había todavía alguna duda sobre quien mandaba en el país, la prueba evidente del poder de Salinas y el brazo fuerte que tiene en presidencia se hacen cada vez más claros.

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