Por primera vez en 17 años, amplios sectores del gobierno federal de Estados Unidos quedan paralizados por falta de un acuerdo en el Congreso para aprobar un nuevo presupuesto.
De fondo está la nueva ley de salud, que la oposición quiere detener y el gobierno del presidente Barack Obama desea mantener contra cualquier iniciativa que busque frenar su aplicación desde este martes.
El impacto de esta pelea polÃtica entre republicanos y demócratas tiene dos escenarios que empiezan a dibujarse: el inmediato y el futuro.
El primero es claro y ha sido descrito ampliamente: En el primer cierre de su estilo en más de tres lustros, el gobierno se está viendo obligado a detener todos los servicios federales no esenciales desde la medianoche de este lunes, lo que comenzó a afectar a unos 700.000 empleados, asà como los servicios en los parques y monumentos nacionales o las postulaciones de visas para extranjeros, entre otros (ver resumen al final).
Lo que es menos claro es el impacto que podrÃa tener a futuro esta paralización, sobre todo para los dos partidos polÃticos principales.
No sólo se avecina próximamente otra decisión importante, esta vez sobre el techo de la deuda. Además, en la mira de muchos estrategas, aunque todavÃa como un objetivo algo lejano, ya están las elecciones parlamentarias del próximo año.
Y a juzgar por algunos de los sondeos que se han dado a conocer en los últimos dÃas, el cierre del gobierno serÃa un golpe particularmente fuerte para los republicanos en el Congreso, si bien los demócratas no salen tampoco muy bien parados.
El juego de la culpa
Uno de los principales puntos de disputa en el Congreso que ha generado la parálisis es la ley de salud pública del presidente Barack Obama, que en Estados Unidos se conoce popularmente como Obamacare.
Especialmente en la Cámara de Representantes, los republicanos han demandado que esa ley se derogue o se le retire el financiamiento como una condición para continuar financiando el gobierno. Pero los demócratas en el Senado han prometido rechazar cualquier proyecto de la Cámara que toque la ley de salud.
En medio de todas las crÃticas de lado y lado, los estadounidenses parecen haber decidido que la culpa principal recae sobre el partido opositor, considerado por muchos como obstruccionista.
Una encuesta de CBS News y The New York Times determinó que el 44% de los encuestados culparÃa más a los republicanos de un cierre gubernamental y el 35% a los demócratas. Otra, de ABC News y The Washington Post, estableció que el 63% ve con malos ojos el trabajo de los republicanos en las negociaciones sobre el presupuesto federal y el 56%, el de los demócratas.
Conocer estas opiniones resulta particularmente importante cuando se entiende la posible parálisis gubernamental no como un hecho aislado, con su impacto inmediato en la vida de miles de personas, sino en el marco más amplio de la polÃtica estadounidense.
Después de todo, los procesos electorales en el paÃs son conocidos por su larga duración, por lo que desde ya hay análisis sobre el impacto polÃtico que puede tener esta disputa en el Congreso en las elecciones de mitad de periodo, previstas para noviembre del próximo año.
Impacto polÃtico
“No hay duda de que lo que está pasando ahora impactará el ambiente polÃtico inmediato y podremos ver fácilmente a ambos partidos golpeados por la opinión públicaâ€, le dice a BBC Mundo Lara Brown, directora de un programa de manejo polÃtico en la universidad George Washington, en la capital del paÃs.
La analista agrega que este tema puede tener un impacto en las elecciones de 2014, pues el último año antes de los comicios es particularmente importante para la búsqueda de candidatos estratégicos.
Brown también explica que buena parte de la culpa del debate actual recaerá sobre los hombros de John Boehner, el republicano que preside la Cámara de Representantes, pues muchos no entenderán por qué su partido decidió involucrarse en la disputa de Obamacare, que en opinión de Brown es una pelea perdida de antemano.
Fuente:Â theclinic