Bullying en la Ciudad de México: Los chilangos al ataque.

No es un tema nuevo, pero en estos últimos días ha dado de qué hablar. Las agresiones se han convertido en la consecuencia más delicada de bajo rendimiento, baja autoestima e inseguridad intrapersonal. Miles de casos de Bullying se dan al día, tan sólo en las escuelas de nivel básico. Y a todo esto, ¿cuántos casos son denunciados y tratados realmente?

Muchas son las historias que han salido en los medios, como el de Héctor Alejandro Méndez, de tan sólo 12 años y originario de Tamaulipas, quien falleció seis días después de haber sido víctima de agresiones por parte de sus compañeros de la escuela. Polémica, todo un debate, tratando de analizar pros y contras, defendiendo a la víctima sin conocer realmente las razones. Lamentablemente, México encabeza la lista de los países con mayor número de acoso escolar.

Esto es más serio de lo que parece. A ustedes como padres de familia, ¿saben cómo distinguir si su hijo es víctima o hace Bullying? ¿Y en caso de serlo, qué procede al respecto?

Existen varios puntos que denotan ambas partes; si el menos es víctima, obviamente su comportamiento habitual se modificará radicalmente: actitud aislada, estado emocional en su mayoría triste, aislamiento total, bajo rendimiento escolar. En cambio, si es quien hace bullying, lo delatarán señas tan simples como poco control de ira, incapacidad para reflexionar, baja autoestima y escasa empatía con su entorno.

El Centro de Atención y Prevención Psicológica (CAPPSI) realizó estudios recientes sobre el tema, detectando que la violencia escolar se da entre niños de 10 a 14 años.  También indican que la excusa más común para justificar la falta de atención en sus hogares es el que los padres laboren todo el día, imposibilitados a prestar mayor atención a sus hijos.

¿Por qué se genera el Bullying?

La principal causa y la más común es la violencia intrafamiliar; esto genera problemas emocionales al menor, quien pretende llamar la atención de su entorno desquitándose con el mismo de forma violenta. En caso de encontrar así a nuestros hijos, lo factible sería dialogar, prestar más atención y sobre todo, acudir a CAPPSI para iniciar un proceso de tratamiento psicológico, con el fin de disminuir la peligrosa cantidad de agresiones que se llevan a cabo día con día, sin ser denunciadas o valoradas.

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