Alice In Chains y el nostálgico regreso a los 90s

Vestimenta negra en su mayoría, fanáticos pasados de los 30, mata larga, Dr. Martens en los pies, algunos shorts y camisas de franela fueron el inicio de una noche emblemática, nostálgica pero sobre todo pesada. Alice In Chains revivió los 90s, la época dorada del grunge y los gritos ensordecedores de una generación decepcionada de la vida, las modas, de la música, de todo. Quienes crecieron (crecimos) escuchando bandas como Pearl Jam, Nirvana, Sound Garden, Stone Temple Pilots entre otros tantos, también fueron jóvenes desencantados quienes en algún momento se refugiaron en los rudos acordes de Jerry Cantrell y las trágicas líricas cantadas por Layne Stanley, y el sábado 5 de octubre el sentimiento juvenil volvió a florecer en una multitud de treintañeros que se niegan a olvidar sus bellos años como adolescentes.

Alice In Chains no solo hizo recordar a una generación entera lo que eran los 90s y porqué las bandas surgidas en Seattle dominaron alguna vez el mundo, sino que la banda logró recordar a los hoy adultos cómo era ser joven desenfadado, cuando la vida no era tan complicada y los sueños apenas comenzaban. Them Bones y Dam That River despertaron los ánimos de la fanaticada quienes recodamos con mucho agrado esas rolas que cantábamos a gritos cuando nada nos importaba.

Hollow, Check my Brain, Again y Your Decisión continuarían el viaje noventero para hacer un noche mezclada entre los viejos temas y los nuevos álbumes, entre Layne Stanley y William Duval. Por supuesto que la comparación es inevitable, y el nuevo líder de la banda demostró que no viene a suplir a nadie, sino a crear un propio estilo, canciones nuevas y una visión distinta. En ningún momento se hizo alusión al antiguo miembro fallecido y más bien Duval demostró que tiene más fuerza y potencia para hacer brillar a la banda como nunca.

Man in the Box fue una de las rolas más coreadas y con la cual los fanáticos sintieron el verdadero poder de la voz de Duval, incomparable, llena de energía, nostálgica, emocionante, logrando que todas las voces al unísono gritaran los coros, sintieran la potencia de la lírica y revivieran aquella época de las distorsiones melódicas en las guitarras, los bajos fuertes y la batería viva.

Con los ánimos todavía al tope, la adrenalina en un punto alto, Got Me Wrong, Last of my kind y We Die Young lograron que la banda sintiera una conexión insuperable con el público en el Cuervo Salón. Stone y Nutshell seguían avivando el escenario entre quienes gritaban eufóricos que por fin se presentaran en suelo mexicano, un sueño que tardó más de 20 años en cumplirse pero que ese día se capitalizaba.

Sonó el intro en la batería de No Excuses y el público hizo retumbar el lugar, gritando a todo pulmón y demostrando porqué es una de las bandas favoritas aun hoy día.

Down in a hole fue el tema con el que regresaron y pusieron la depresión al máximo, ese sentimiento que la generación X tuvo durante muchos años. Would? y su oda a la heroína creaban el inicio del clímax perfecto para una noche perfecta; y finalmente el gran cierre, Rooster, hacía recordar a los asistentes que la banda está más viva que nunca, que su largo receso a causa de la muerte de Stanley no significó nada y que están aquí para quedarse, para hacernos recordar que no importa el tiempo, siempre se tendrá a Alice In Chains disponible para esos momentos nostálgicos donde parece que todo se viene abajo.

Sí, la depresión estuvo fuerte, la nostalgia hasta el tope, el recuerdo aun sigue vivo, y nosotros seguimos aquí presentes recordando que los 90s sin lugar a dudas fueron una buena década, gracias a bandas como Alice In Chains.

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