Gravity: un paseo por el espacio

Mi parte incrédula seguía sin creerse que una película que giraba en torno a dos personas en la inmensidad del espacio exterior no forzara una trama surrealista. Es más, estaba dispuesta a apostar que sería lenta y tediosa. Menos mal que no lo hice. Gravity te absorbe por completo en una vertiginosa historia de superación y desafío personal a kilómetros de distancia. Tan bella visualmente como sobrecogedora, no te deja indiferente.

Aunque me había picado el gusanillo cinéfilo de la curiosidad, no albergaba muchas esperanzas de ver a Sandra Bullock y George Clooney de excursión espacial, y mucho menos con un 3D que hasta ahora no había estado nunca a la altura de las circunstancias. Pero nunca hay que perder la esperanza. Me enfundé mis gafapastas de última tecnología y esperé que empezara la película sin saber muy bien que me iba a encontrar.
Pocas son las películas (y más en la actualidad) que a partir de una premisa muy básica, que no por ello menos compleja técnicamente, logran tal nivel de grandeza visual. El ritmo frenético que acompañaba al film fue disipando todas mis dudas conforme iba aguantando la respiración y clavando las uñas en el asiento.
Por circunstancias del destino, la tripulación espacial se ve amenazada y puesta en peligro a escasos minutos de comenzar la cinta. Será el principio de una carrera de obstáculos a contrarreloj para salvar la vida. Completamente solos, el coctel exquisito de fuerza y angustia te mantiene expectante y pendiente de cada mínimo detalle.
Empatizando, en parte gracias a un (por fin!) bien aprovechado 3D, la película te introduce de lleno en la piel de sus protagonistas, transmitiendo desde su punto de vista hasta su desesperación más absoluta. Sentirás soledad,  impotencia, frustración y tensión mientras tu cuerpo realiza un viaje astral dentro del traje.
Porque en el mismo momento en el que piensas que te han concedido un minuto de tranquilidad para que pienses en las posibles opciones y lo que acaba de ocurrir, te darás cuenta que aún no ha terminado. Un metraje ideal para una película que necesita todos y cada uno de los momentos, tanto los previsibles como los drásticamente sorprendentes.
En cuanto a los aspectos técnicos, y a la dificultad extra de imitar las condiciones necesarias para el film, la cinta no se queda atrás. En un alarde de medios ofrece un auténtico viaje espacial a los espectadores. Sentirás la fría e inmensa oscuridad y cada movimiento de los personajes se clavará en tu retina a fuego. El mimo y el cuidado con el que se elaborado cada detalle es una experiencia única que permite a la película calarte hasta los huesos.

Las actuaciones se mantienen en un equilibrio casi perfecto entre no actuar (Clooney hace de Clooney) y forzar una emoción que debe ser exagerada. Una soberbia Bullock que solo es eclipsad por el inmenso poder visual de las escenas.

 El acompañamiento sonoro se mantiene a la altura (de un nivel muy alto) intercalando silencios absolutos con los toques necesarios para terminar de ponerte el vello de punta. Cuando vuelvas a retomar el aliento te darás cuenta que sin querer has sincronizado tus silencios con los de los personajes.
Por si la proporción justa de panorámicas espectaculares de la Tierra, acompañada de la visión en primera persona de la vida del astronauta, fueran poco, el director Alfonso Cuarón nos regala momentos que encajarán como una pieza perdida aportando el toque de exquisitez a la composición visual.

Si con su trabajo de director en Harry Potter y el prisionero de Azkaban e Hijos de los Hombres ya nos sonaba su nombre, con Gravity Cuarón se ha ganado un más que merecido espacio en la mente de los amantes del séptimo arte.
No te sueltes.
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Fuente: requiemporelcine

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