67 minutos por Mandela

Si de hombres ilustres hablamos el nombre de Nelson Mandela merece un lugar en la historia, merece ser recordado cada año como un hombre que supo levantarse ante las torturas del apartheid, que supo sobrevivir 27 años encerrado por levantar la voz, que aprendió a razonar por encima de la violencia, que supo canalizar todas esas frustraciones de un país racista para convertirlo en una nación unida. Nelson Mandela significa mucho, no sólo para los sudafricanos, sino para el mundo en general.

27 años en la cárcel no fueron suficientes para borrar de la memoria sudafricana al hombre que decidió desafiar al gobierno para exigir igualdad entre las razas, no pudieron callar la voz del que exigía justicia para los negros (prueba de ello son los múltiples premios aun encerrado), la cadena perpetua a la que estaba condenado no sirvieron para mermar el ánimo de lucha de un hombre cuyos logros van allende del mismo nombre.

A pesar de su hospitalización y su inminente muerte, Nelson Mandela celebra 95 años de lucha, de dignidad, de cultura, de unión, de paz. Desde el origen de la fundación que lleva su nombre hasta la fecha, los ideales parecen no haber cambiado sino se acrecentan cada vez más. Ahora, cuando cumple años y se celebra su día, se inició en Sudáfrica una campaña de 67 minutos para ayudar al otro, un minuto por año que Mandela se ha dedicado de lleno a combatir las injusticias. 67 minutos que son absolutamente nada para la cantidad de acciones que realizó el ex presidente sudafricano en pro de su propio país. La gente de Sudáfrica lo estima como a un héroe, el que les dio democracia, el que los llevó a la libertad, el que logró unir a toda una nación.

La importancia de Mandela para el mundo es muy grande, pues su influencia no solo se concentró en el continente negro, sino traspasó fronteras para llevar su mensaje sobre la unión de las naciones, la igualdad entre hermanos, la justicia y dignidad del mundo. Mandela nos hace recordar y reflexionar que un mundo mejor es posible, que existe ahí afuera gente dispuesta a seguir ayudando, nos recuerda que el ayer puede ser cambiado por un presente mucho mejor, y que no hay lucha que se pierda.

95 años parecen pocos para un apersona cuyos ideales se transmitieron más allá de un continente. Pase lo que pase, Mandela siempre estará ahí para recordarnos que siempre se pueden tener 67 minutos para hacer algo por alguien más.

 

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