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Regresamos a besar culos

Regresamos a besar culos

Recientemente se llevó a cabo la XXI asamblea nacional del Partido Revolucionario Institucional para “rejuvenecerse” ante los grandes cambios que enfrenta la sociedad, “resolver” los magnos problemas que enfrenta nuestro amado México, “solucionar” los inconvenientes de la nación, “acercarse” a la gente que tanta confianza les ha dado, “transformar” a México (aunque sólo ellos se la creen) y por supuesto, cambiar estatutos para chingar más al pueblo, elegir al nuevo Tlatoani Gelboy y regresar al besa manos tan característico de ese partido.

Resulta que en tan mentada asamblea se eligió al presidente Peña Nieto como el máximo dirigente del partido para tomar todas las decisiones que requiera ese tan amable y pulcro instituto democrático. Con mano alzada y en pleno festival como si se coronara a alguien, lo delegados del Revolucionario Institucional regresaron a las viejas usanzas del partido cuando el presidente disponía y todos obedecían; la famosa frase “¿qué hora es?, la que usted diga señor presidente” resurgió entre aquellos lambiscones quienes sólo buscan quedar bien para no quitarles ese hueso que tantas nalgas les ha costado besar y dar.
Resulta que en el evento se acordó además quitarle ciertos candados a los estatutos del PRI para, ahora sí, poder aplicar el IVA a alimentos y medicinas, aumentarlo hasta el 22% y por supuesto, declararse víctimas de la situación mundial y la única forma de salvarnos es con estas medidas de austeridad que por supuesto solamente se aplica a la prole.
A la asamblea acudieron los máximo dirigentes del partido, diputados, senadores, gobernadores y varios lambiscones quienes buscan acomodarse en un huequito. El ahora máximo dirigente los iluminó y fijó el rumbo que se tiene que tomar, y por supuesto cada palabra era escuchada como si el mismo Jesús (el hijo de Dios, no los otros del PRD) se las estuviera diciendo. Esa idolatría desmedida entre los partidarios resurgió cual ave fénix y pareciera que solamente estaban esperando su regreso para volver a las viejas costumbres de la alabanza y la falta de dignidad.
El besa manos y la adoración a la figura emblemática del líder volvió a aparecer justo cuando se aprueban reformas, se encierras a líderes y se discute el destino de los impuestos. Regresamos a las viejas formas de bajarnos los calzones si se quiere estar en la foto. Eso sí, y hay que admirarlo, no hay partido más institucional y obediente que el PRI, pues cuando se toman las decisiones TODOS las acatan sin discutir. El nuevo PRI resultó ser más viejo que el viejo PRI y el dinosaurio del que aparentemente ya nos habíamos librado regresó con todo para recordarnos aquellas asambleas políticas donde el presidente era algo así como más grande que Dios.

Tendremos que preguntarnos si cuando Peña esté como Tlatoani dejará de ser presidente o tomará las decisiones del partido como presidente afectando a la población. Pero lo más importante es que con todos sus desvaríos, sus torpezas constantes, sus idioteces comunes, ¿podrá distinguir cuando es Tlatoani y cuando es presidente? O nos enfrentaremos a “equivocaciones” del presidente como las que ya hemos visto. ¿Él negociará con los otros partidos haciendo más visible su papel de máximo guía espiritual? Las preguntas sobran y sólo el tiempo nos dirá qué ocurrirá con el rumbo del país, lo que sí parece seguro es un golpe duro para las familias mexicanas quienes como siempre, son los más afectados, los menos oídos y los que sostienen a este país zanganario, o sea, lleno de zánganos políticos.

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