Nuevo Papa, mismos escándalos.

Beneficiar a quién protege la pederastia o quién protege la dictadura, pareciera que esa fue la cuestión que los cardenales tuvieron que resolver a la hora de escoger al nuevo representante de Dios en la tierra, pues entre las opciones que ahí había, decidieron votar por quien en su momento avaló la dictadura argentina de Videla, fue testigo de miles de muertes y desapariciones y calló ante las injusticias tan obvias que predominaron durante los 70s y 80s y muchos países latinoamericanos.

Fernando Vallejo no se equivocó al declarar que la puta de Babilonia se “arrejuntaba” con quien más le convenía a la hora de ostentar el poder; solapadora de dictaduras, de asesinos, de autoritarismos, siempre y cuando le den lo que desea; ajusticiadora de quien no respeta su legado y perseguidora de quienes se enfrentan a ella. El nuevo Papa, Francisco a secas, tiene un historial largo que cargará con él hasta el día que deje de ser Papa; entre sus encantos encontramos declaraciones misóginas cuando decía que la mujer no estaba capacitada para ejercer puestos políticos, pues carecían del intelecto del hombre. Así mismo se declara en contra del matrimonio entre homosexuales, el aborto y la eutanasia, nada nuevo bajo el sol; y el problema no es que se declare a favor o en contra, eso depende de cada uno, sino que ni siquiera esté contemplado iniciar una verdadera discusión sobre estos y otros temas que bien podrían servirle a la iglesia en tiempos de crisis.

El que sea un Papa argentino tampoco representa mayores motivos para celebrar, pues aunque fuera chino (aunque no había algún candidato de ese país) la política sigue y seguirá siendo la misma: ningún cambio para bien, la cerrazón ante el argumento y la intolerancia ante la apertura. Los noticieros televisivos, en su afán de informar lo que sea, celebraban con júbilo que fuera el primer Papa latinoamericano, como si antes hubiera habido muchos otros que fueran de otro país menos de Italia; como si ser de este continente fuera a traer mejores beneficios, como si Dios padre fuera a iluminar a toda la región y de la noche a la mañana las cosas fueran a cambiar; desgraciadamente el hambre sigue, la corrupción sigue, el narcotráfico sigue y un sinfín de etcéteras siguen ahí presentes. Que sea argentino es exactamente lo mismo que si fuera polaco, ruso, gringo o de cualquier país que quieran ponerle.

Lo curioso, además de todo lo que implica esta nueva elección, es que en tiempo record salieron a la luz los trapitos de Bergoglio y el más fuerte son sus nexos con la dictadura de Videla que se mencionó anteriormente. En media hora las redes sociales ya sabían de su oscuro pasado, ya se mencionaba lo turbio de su elección y la hipocresía clásica de quien ahora ostenta el máximo poder católico. Si con Benedicto XVI se fue un poco más condescendiente en cuanto al tiempo de publicar sus “gracias”, con Francisco a secas la gente no lo fue tanto y más tardó en quemar el humo blanco que en saber los “logros” de tan importante personaje.

Sin lugar a dudas la elección del nuevo Papa no trae nada nuevo, es la misma gata revolcada y una vez más la iglesia nos vuelve a mostrar que entre pedófilos y asesinos, no hay mucho de donde escoger; Francisco apoyó la dictadura argentina, se benefició de ella, fue cómplice y testigo de miles de desapariciones y hoy es el nuevo jefe máximo de la iglesia. Sin más, el nuevo Papa trae consigo lo mismo que la historia ha denunciado. Haga usted sus conclusiones.

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