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Los revolucionarios de hoy

Los revolucionarios de hoy

Hace unos días nos enterábamos de la forma delincuencial en que un joven estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Sandino Bucio, era detenido (secuestrado) a plena luz del día por “agentes” de la PGR. Las redes sociales inmediatamente demandaron la ubicación y la posterior liberación del estudiante quien había sido detenido injustamente.

Días después se daba la noticia de que Sandino Bucio había estado presente en los actos vandálicos del 20 de noviembre, en el aeropuerto, en el Zócalo, haciendo desmanes, con bombas molotov en sus manos. Él, en entrevista con Carmen Aristegui, no niega ser violento, justifica, con un lenguaje muy pobre, el uso de la violencia en contra del Estado y se declara víctima del sistema opresor que perjudica a la sociedad por la que lucha. Incluso declara que NO hay infiltrados en las marchas y que SÍ son ellos los que se manifiestan violentamente. 

Muy probablemente tenga en su casa posters del Che Guevara, Zapata o Marcos. Su nombre seguramente fue dado por Augusto César Sandino, revolucionario nicaragüense, el cual también fue asesinado. Ha vestido playeras con sus imágenes. Seguramente ha visto muchos documentales o videos dónde se hace mención a estos personajes. Sin embargo lo que ignora Sandino, como a los cientos de anarquistas que heróicamente salen a manifestarse en contra del sistema, a hacer destrozos, a rayar o pintar, a golpear policías para luego salir corriendo como cobardes, es que esos héroes a los que tanto siguen estaban conscientes de que una revolución no se hace golpeando para luego salir llorando. Que una revolución es violenta y que probablemente sean ellos las víctimas.

El Che sabía perfectamente que su lucha era a muerte. Que si lo detenían seguramente sería fusilado, como ocurrió. Zapata también entendía que si lo capturaban moriría. Una traición lo llevó a la muerte. Marcos estaba consciente que levantarse en armas lo llevaría quizás a la tumba. Estos revolucionarios actuales quieren cambiar al país desde una posición muy cómoda. Quieren hacer desmanes y volverse violentos en contra del sistema para luego no ser juzgados. Quieren lastimar para luego salir a llorar. 

Sandino Bucio, al igual que muchos anarquistas detenidos buscan hacer una revolución a modo, donde puedan golpear, saquear, herir, delinquir sin tener ninguna consecuencia. Quieren cambiar al sistema de una forma violenta, pero que no sean violentos con ellos. Quieren lanzar bombas molotov y lastimar al otro, pero no quieren ser heridos, porque un golpe duele y saca lágrimas. Quieren incendiar locales, pero no quieren quemarse. En otras palabras, quieren hacer una revolución violenta pero no quieren ser heridos en el transcurso de esa revuelta. ¡Que revolucionarios tan valientes!

Estos revolucionarios a modo quieren ser héroes, pero sin mancharse de sangre propia, porque cuando enfrentan la realidad de una guerra, salen corriendo como lo hizo Sandino Bucio, buscan el resguardo de sus padres. Ignora que una revolución como la que propone es sangrienta, que habrá cientos o miles de muertos, que habrá detenidos y torturados, que habrá mucha violencia por parte del Estado. Pero él, ellos, no quieren ser parte de esa carnicería que proponen. No han vislumbrado que esa revolución violenta nos llevaría a más desaparecidos, más muertos, más torturados. Ellos sólo quieren divertirse, lanzar consignas y rayar, porque su lucha es una lucha de niños.

Sandino Bucio llora porque lo detuvieron, abraza a su mamá quien lo cobija mientras sigue llorando, lo que nos dice que no está preparado para esa revolución violenta que tanto anhela y propone, porque al primer golpe sale corriendo, se refugia con su madre y pide clemencia. Cuando es detenido se enfrenta a lo que realmente significaría una lucha armada… y ya no le gusta porque se da cuenta que es dura, fuerte y violenta. Estos revolucionarios cómodos sólo juegan a eso, a hacer una revolución. Sandino Bucio es uno más que agrede para luego pedir tolerancia. Es uno más que le niega la voz a los detractores, pero pide apertura cuando la situación le es adversa. Pero sobre todo Sandino Bucio es un revolucionario de papel, porque quiere lastimar al otro y no salir herido en su protesta.

No entiende que en la revolución armada que propone se utilizarían armas de fuego. Que amigos suyos que también salen a rayar podrían resultar heridos o muertos. Que una bala lo podría dejar tirado y ahí ni su madre lo podría consolar. ¿Podemos confiar en este revolucionario que sale corriendo cuando la situación se pone tensa? ¿Podemos pedirle a este revolucionario que nos proteja del Estado cuando las cosas se pongan violentas si ni él mismo quiere ver sangre? ¿Podemos confiar en este revolucionario que al primer golpe sale con su madre, llora, berrea?

Así son los revolucionarios violentos hoy en día, los que avientan la piedra y esconden la mano. Y cuando les demuestran que fueron ellos los que aventaron la piedra, lloran, sufren, se indignan. ¿Estos revolucionarios son los que van a cambiar al sistema?

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