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La Reforma Energética: El diablo está en los detalles

La Reforma Energética: El diablo está en los detalles

Por: Josafat Morales Rubio

El día de hoy, tras meses en discusión, finalmente se promulgó la Reforma Energética. Con el apoyo del PAN y el PRI, la nueva reforma contempla la modificación de los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución, permitiendo así la participación de los particulares en el largo proceso que lleva a “nuestro petróleo” del subsuelo al tanque de gasolina de nuestros automóviles.
A nadie sorprendió la idea de modificar el artículo 27 Constitucional, pues desde hace años se había planteado la necesidad (al mismo tiempo que la negativa de la izquierda) de llevarla a cabo, por lo que la gran duda para los expertos era la manera en que se llevaría a cabo. Pero antes de entrar en esto, pasemos por hacer un pequeño recuento del origen de la Reforma.

El origen: 3 propuestas
Al congreso llegaron en meses pasados tres propuesta de Reforma Energética: la del PAN, la del ejecutivo federal y la del PRD. El diagnóstico de las tres era el básicamente el mismo: PEMEX se encuentra sobrecargado de impuestos que no le permiten invertir, el petróleo “barato” se está por terminar y se debe contar con recursos para hacer extracciones en aguas profundas, entre otras. Sin embargo, las propuestas del PAN y del ejecutivo, eran diametralmente opuestas a la del PRD.
La primera en presentarse fue la de PAN, que proponía la entrada de lleno de los particulares al negocio petrolero. PEMEX, proponía, contaría con una “ronda 0” en donde podría elegir con qué campos quedarse, mientras que el resto serían concesionados al mejor postor. Finalmente el dinero terminaría en un fondo petrolero al estilo noruego que evitaría que los ingresos provenientes de este recurso no renovable se dilapidaran en gasto corriente, como se hiciera en sexenios anteriores. Para lograr esto, se debían modificar los artículos 25, 27 y 28 constitucionales.
La segunda propuesta, del gobierno federal, prometía retomar “palabra por palabra” el texto original de Lázaro Cárdenas. Miles de anuncios invadieron la televisión, la radio e internet diciéndolo. Según decían, en el texto vigente en 1938 no existían prohibiciones para la participación de privados en el sector y por eso es que retomaban “palabra por palabra” (si, así de repetitivos) las leyes de Cárdenas. Para esto, se necesitaba la modificación de los artículos 27 y 28.
Por último, la iniciativa del PRD proponía “fortalecer a PEMEX”, darle mayor autonomía presupuestaria y hacer que ella sola se encargara de todo el proceso desde la extracción hasta la venta al consumidor, sin interferencia de privados. Así, no se necesitaba una reforma constitucional, únicamente algunas adecuaciones.
Los gritos y sombrerazos no se hicieron esperar, y mientras que el gobierno federal repetía su “palabra por palabra”, la izquierda lanzaba todos sus ataques, acusando de “vende patrias” y “traidores a los ideales de Cárdenas” a priistas y panistas. Pero el problema de fondo no era lo que Lázaro Cárdenas pensaba sobre el petróleo en 1938, sino una clara distancia entre las visiones económicas, administrativas e incluso de país de ambos grupos. Mientras que para el gobierno federal y el PAN el Estado se debe limitar a regular la participación de los particulares en el sector petrolero, siendo el propio PEMEX una empresa como el resto, la izquierda considera que debe de ser la propia empresa del Estado la única que pueda explotar las riquezas del subsuelo, controlando el proceso productivo completo.

Lo que quedó: la reforma Constitucional
Finalmente, como ya había dicho, con el apoyo mayoritario del PAN, PRI y el Partido Verde en ambas Cámaras, se aprobó la Reforma Energética que contemplaba las modificaciones de los artículos 25, 27 y 28 de la constitución, así como 21 artículos transitorios. En resumen, podemos decir que la Reforma reafirma la propiedad de la Nación sobre los hidrocarburos que se encuentran en el subsuelo, pero permite que particulares participen en el proceso productivo, pero sin conseciones. El dinero que se obtenga de estos recursos, luego del pago de los debidos impuestos, deberá ser entregado a un fondo, el Fondo Mexicano del Petróleo, que se encargará de administrarlo. Así mismo, se dará una mayor autonomía de gestión a la Comisión Nacional de Hidrocarburos.
Ahora, si retomamos la duda que existían entre los expertos sobre la forma en que se llevaría a cabo la participación de los particulares en el petróleo, pues resulta que la reforma no le dio respuesta pues, aunque en los transitorios se hable de algunos mecanismos que se podrán utilizar, la realidad es la manera en que va a operar la reforma se dejó a las leyes secundarias… que todavía no existen. Si como reza el dicho popular, “el diablo está en los detalles”, en el caso de la Reforma Energética lo podremos encontrar próximamente en la legislación secundaria.

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