Pages Navigation Menu

Guía de Juego de Tronos: adiós al cuento de hadas

Guía de Juego de Tronos: adiós al cuento de hadas

‘Juego de Tronos’ es, no hay duda de ello, una de las series de más éxito y más populares de la actualidad. Tanto es así que sus datos de audiencia, o de venta en formatos domésticos -y también los de descargas ilegales, igualmente significativos en cuanto a impacto social- superan sin dificultades a los de casi cualquier otra serie coetánea. Pese a todo ello y a que parezca obvio valorarlo ahora, una vez ha finalizado su cuarta temporada, ese triunfo no era tan fácil de prever al principio.

La envergadura de la apuesta de HBO desarrollada por David Benioff y D.B. Weiss, por su intención de otorgar textura y cualidades cinematográficas que alejasen el producto del tono kitsch y pop de otras fantasías aventureras (ahí está el ‘Hércules’ de los 90 o su spin-off de éxito ‘Xena’) pero también de series históricas y de época con la etiqueta de “prestigio”, podía haber acabado perfectamente en su primera temporada. ‘Juego de Tronos’, estoy convencido de ello, necesitaba de un éxito popular masivo al margen de los fans de las novelas de George R.R. Martin o el género fantástico para poder continuar, debido para empezar a su importante inversión presupuestaria. Al estar basada en una saga de novelas de éxito, pero al fin y al cabo destinadas a un sector muy específico de lectores, ese encaje entrañaba ciertas dificultades, pese a que ahora parecen haberse superado casi todas gracias al tono espectacular, pero duro e imprevisible, y la buena disposición de sus tramas, perfectamente adaptadas al formato de 10 capítulos por temporada, que tiene la serie.

La grabación de una importante parte de los episodios de su quinta temporada en escenarios españoles, tras no pocas dudas sobre si los escasos incentivos del Gobierno español a los rodajes extranjeros descuadrarían el presupuesto de HBO, sin duda aportará un plus de publicidad en nuestro país, tan poco dado a acontecimientos de esta magnitud por pura incompetencia política. El Real Alcazar de Sevilla, diversos emplazamientos de la localidad de Osuna, harán las veces del reino de Dorne y el mar Angosto, dos nuevos lugares que nunca hasta ahora habíamos visto en la serie, cuya producción tiene base en Irlanda del Norte aunque se desarrolle en varios países, como por ejemplo Croacia, Malta, Islandia, Grecia o Marruecos.

 

El argumento

‘Juego de Tronos’ se ambienta en un gran mundo ficticio de inspiración medieval que en tiempos pretéritos estuvo preñado de criaturas extrañas y magia. Ahora no, eso ya ha pasado, y donde probablemente hubo todo tipo de seres de leyenda, ahora “sólo” hay hombres. Por mucho que persistan diversos elementos que encuadren la ficción dentro del género fantástico, como por ejemplo el paso de las estaciones -que puede durar años-, o los dragones, todos ellos determinantes para el argumento, estamos ante un relato que trata de mantener al otro lado del muro -por usar el lenguaje de la serie- todos los elementos ajenos a este mundo y que han venido caracterizando el género de espada y brujería.

Tal y como se sabe, la serie se divide en tres grandes subtramas que se entrecruzan y separan, o que incluso se subdividen en otras. La primera narra la guerra por el control de Poniente por parte de varios linajes que detallaremos a continuación. Por otro, están los intentos de contener una amenaza exterior al Gran Muro por parte de la Guardia de la Noche donde recala el hijo bastardo de los Stark, Jon Nieve (Kit Harington). En tercer lugar, los avances de Daenerys Targarien (Emilia Clarke) y sus súbditos para reclamar el trono por el que todos luchan.

Todo comienza cuando Lord Eddard Stark (Sean Bean) se une como Mano del Rey o segundo a su amigo Robert Baratheon (Mark Addy), Rey de los Siete Reinos. A través de sus ojos descubrimos por primera vez la maraña de intereses, amigos y enemigos que unen y separan sus destinos en la tierra de Poniente…. Que no son pocas precisamente.

Incertidumbres

‘Juego de Tronos’ refleja perfectamente las incertidumbres y dudas de una época de desconfianza en el poder y reajustes (políticos, económicos) han modificado a peor las perspectivas cotidianas de la inmensa mayoría. El Reino de Poniente, con un Invierno descrito como casi interminable en perspectiva, afronta el final definitivo de su particular época de equilibrio y bonanza una vez sus figuras de autoridad caen como fichas de dominó durante el primer tercio de la historia.

Una vez muertos Robert Baratheon, la mitad o más de los miembros del clan Stark, y todos los que vienen después, ya sea fruto de la fatalidad, de su estupidez o las maquinaciones de sus enemigos, se abre la veda en una lucha de poder interna (dentro de cada familia hay no pocas conspiraciones) como externa, en la que a falta del botón de aniquilación mutua asegurada de la Guerra Fría cada región maquina en pos de sus intereses particulares, que muy a menudo vienen impulsados por traumas personales… mientras desatienden las necesidades de un pueblo reflejado, eso también, como una masa informe, enferma y desagradecida.

Robert Baratheon

¿Cómo no identificarse con estas pesimistas perspectivas, con esa deriva sin sentido, cuando llevamos más de una década presenciando guerras en lugares lejanos de un Oriente desconocido pero al fin y al cabo real, o la decadencia progresiva de todo un modo de vida basado en sistemas económicos inoperantes, en principios que sólo parecen favorecer a las élites?

La carrera al trono

El Trono de Hierro es entonces el gran “McGuffin” de la serie. Algunos quieren acceder a él, otros conservarlo, otros protegerlo, e incluso hay a quien no le importa nada en absoluto, pero su vida queda determinada por los acontecimientos que de ello se derivan. Sea como fuere, la serie avanza hacia delante y los personajes se mueven como piezas de ajedrez por culpa de esta dichosa silla de espadas.

El Rey Robert Baratheon (Mark Addy) visita Invernalia para nombrar Mano del Rey a Lord Stark (Sean Bean), su amigo de juventud. Se inicia así una cadena de acontecimientos que desequilibrará todo el mundo de ‘Juego de Tronos’. De esa manera, no sorprenderá saber que los distintos contendientes al Trono de Hierro una vez fallece Robert Baratheon, Rey de los Siete Reinos de Poniente, son en muchos casos familiares directos, y luchan entre sí en una carrera por el poder total que tiene muy poco de honesta.

Ya sea el Rey Joffrey Baratheon, un joven desequilibrado y sádico que hereda el trono por las maniobras de su tío Tywin Lannister; Stannis Baratheon, Rey del Mar Angosto, hermano del fallecido Robert y seducido por el lado oscuro de la fuerza con forma de la hechicera Melisandre; Renly Baratheon, Rey en Altojardín y hermano menor de Robert y Stannis que tarda muy poco en ser “retirado” del panorama; o por supuesto Robb Stark, quien se autodeclara Rey del Norte una vez los Lannister se hacen con el control de la situación, dando lugar a acontecimientos dramáticos en la Boda Roja.

Todos ellos forman parte de un sistema que amenaza con venirse abajo con la llegada de una contendiente más, Daenerys Targaryen (Emilia Clarke), que reclama su lugar décadas después del asesinato de su padre, el Rey Aerys “El Loco”, tras haber perdido la cordura en el cargo. La rubia y menuda guerrera se aproxima conformando un ejército que sin duda va a modificar el panorama de Poniente.

Principales casas

Resumir en unas pocas líneas la historia diseñada por George R.R. Martin para su novela río y la serie de HBO es una tarea imposible, además de necesariamente inacabada, dado que ni una ni otra ha finalizado todavía. No obstante, aquí vamos con las diferentes casas que reinan Poniente y que descienden de personajes legendarios de la historia de los Siete Reinos.

  • Casa Stark. Su escudo es un lobo y su emblema, “nuestra es la furia”. Se trata del linaje noble del Norte, y vive en Invernalia. Descienden de Brandon el Constructor y, para qué engañarnos, son nuestros favoritos. En el pasado, juraron fidelidad a Aegon el Conquistador.La casa está encabezada por el razonable soldado Eddard “Ned” Stark (Sean Bean), que se convierte en Mano del Rey tras la visita de Robert Baratheon al principio de la primera temporada. Su esposa es Catelyn Stark, de la casa Tully, y sus hijos Robb Stark (heredero de Invernalia), Sansa, Arya, Bran (impedido tras ser agredido por Jaime Lannister), el pequeño Rickon y el bastardo Jon Nieve (Kit Harington), que será destinado a la Guardia de la Noche. Destaquemos también a Theon Greyjoy, retenido en su reino por los Stark y alejado de su familia, pero plenamente inserto en el clan (o eso creíamos…).
  • Casa Baratheon. Su escudo es un ciervo saltando, su emblema “se acerca el invierno) y su fundador Orys Baratheon, mano derecha de Aegon el Conquistador, que se hizo con todo Poniente y proclamó Rey de los Siete Reinos acabando con el Rey Tormenta. Orys fue recompensado con el primer puesto de Mano del Rey. La amistad del linaje con la casa Targaryen se fue al traste con el secuestro de la prometida de Robert Baratheon y hermana de Ned Stark, Lyanna Stark, fue secuestrada por Rhaegar Thargaryen… abuelo de Daenerys. Robert se levantó contra los Targaryen y se hizo con el Trono de Hierro, pero no pudo evitar la masacre entre familias. Robert Baratheon (Mark Addy), Rey de los Siete Reinos una vez comienza la serie, está casado con Cersei Lannister, y su hijo es Joffrey Baratheon, futuro Rey una vez Robert fallece en un accidente de caza, además de Myrcella y Tommen, todos ellos bastardos. Su hermano menor es el muy poco simpático Stannis Baratheon (Stephen Dillane), aunque el menor de la familia es Renly.
  • Casa Lannister. Su emblema es un león rugiente, y su lema “los Lannister siempre pagan sus deudas”. Nobles guerreros ricos que viven en Roca Casterly. Rubios, apuestos y conspiradores, salvo Tyrion (Peter Dinklage), de baja estatura y distinto carácter.Tywin Lannister (Charles Dance), casado con Lady Joanna, fallecida en el parto de Tyrion, tiene como hijos a éste y a la reina Cersei Lannister (Lena Headey), casada con el Rey Robert Baratheon, y a Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau), el matarreyes (él acabó por la espalda con el Rey Loco Targaryen, padre de Daenerys). Cersei y Jaime son gemelos, y mantienen relaciones sexuales de las cuales han nacido, entre otros, el enloquecido rey Joffrey.
casas
  • Casa Arryn. Viven en la elevada fortaleza del Nido de Águilas, en El Valle. Su esucdo es un águila y una luna. “Tan alto como el Honor”. Su líder es Jon Arryn, Mano del Rey Robert Baratheon, fallecido cuando comienza la serie por razones desconocidas, aunque podría haber sido asesinado. Su esposa es Lady Lysa, de la Casa Tully, una mujer evidentemente enloquecida, y hermana de Cateryn Tully (Michelle Fairley), casada con Eddard Stark.
  • Casa Targaryen. Familia noble residente en Rocadragón, tras escapar de Valyria en el último momento en un terrible cataclismo. De modo que no son naturales de Poniente, proceden del continente de Oriente, completamente arrasado tras la catástrofes. Su emblema es un dragón de tres cabezas. Su eslogan, “Fuego y Sangre”.Fueron reyes durante cientos de años, después de que Aegon emprendiese la conquista de Poniente gracias a sus dragones, aunque eso nunca se narra de manera explicita en la serie. Ahora sus escasos supervivientes, entre ellos Daenerys (Emilia Clarke) viven exiliados en tierras lejanas… aunque ésta decide que eso de esconderse ha terminado.Aunque en sus buenos tiempos llevaron la paz y el equilibrio a Poniente, por su sangre corre la locura debido a generaciones practicando el incesto: casi todos acaban perdiendo la cabeza y el Aegon el Rey Loco que inició todo el lío secuestrando a la prometida de Robert no fue una excepción. Se trata de la familia más mística de todas, no sólo por su extraño pelo dorado, sino por su dominio del arma de destrucción masiva más peligrosa de Poniente: los dragones.
  • La Guardia de la Noche. No es exactamente un linaje noble, sino un ejército de soldados y delincuentes desterrados, custodios del Muro y al servicio de los Siete Reinos de Poniente. Su guarida, el Castillo Negro. Su emblema, un cuervo. ¿Pero qué es el Muro? Se trata de una gran muralla de hielo de cientos de metros de altura que separa Poniente de las Tierras heladas del Norte, territorio desconocido lleno de criaturas terribles apartadas de la civilización. Entre estos están los “otros” habitantes del Norte, igual de terribles que los demás: su Rey es Mance Ryder (Ciarán Hynds), quien en tiempos pasados perteneció a la Guardia de la Noche, y que por su parte prepara su propia rebelión. Jon Nieve (Kit Harington) es destinado allí una vez Invernalia se queda sin Lord Stark.

Los Siete Reinos de Poniente

  • El Norte. Gobernado por los Stark en Invernalia, su capital. Es el más extenso y complejo.
  • Reino de las islas y los ríos. Gobernado por los Greyjoy (uno de sus hijos, Theon, vive cappturado en Invernalia). Los ríos, sin embargo, pertenecen a los Baelish, estirpe del célebre conspirador Meñique (Aidan Guillen).
  • Reino de la Roca. Ahí están los Lannister.
  • El Valle. La fortaleza elevada del Nido de Águilas, a la deriva con la desafortunada Casa Arryn.
  • El Dominio. Los Tyrell lo gobiernan desde Altojardín.
  • Reino de las Tormentas, ahora mismo en disputa por las dos ramas de la familia Baratheon.
  • Reino de Dorne. En la quinta temporada conoceremos Dorne, para el que se usarán localizaciones españolas. Lo gobierna la casa Martell. Atención a Margaery, interpretada por Natalie Dormer, que acaba casándose con el psicópata Joffreys para entroncar con los Lannister.

Análisis

1. Personajes

Ante semejante tormenta de acontecimientos, nombres y datos -pese a ello la trama de ‘Juego de Tronos’ es, afortunadamente, mucho más fácil de seguir e intuitiva de lo que parece-, y dado que el final de la serie y de las novelas anda lejos todavía, resulta francamente complicado tratar sacar conclusiones sobre el mensaje o significado final del asunto.

Pero por supuesto podemos extraer impresiones, no ya de lo que la serie ha significado en el panorama audiovisual, sino de lo que hemos podido ver hasta ahora, una vez finalizada su excelente cuarta temporada (quizá la mejor junto a la muy bien compactada primera entrega).

Desde la perspectiva de los Stark, siempre he escogido abordar la historia como la reunión largamente demorada de una familia separada tras el final de la temporada 1, destrozada por el destino y en la que cada uno de sus miembros supervivientes, precisamente los más aparentemente inexpertos o desvalidos, emprende su propio camino de aprendizaje por separado. Claro que seguramente los lectores de las novelas y el propio George R.R. Martin se reirían en mi cara por semejante arrebato sentimental, ante el cúmulo de acontecimientos que a estas alturas quedan por contar.

No obstante, me reafirmo en ello, dado que otro de los héroes de la función, por mucho que su camino hacia la oscuridad todavía esté por recorrer, sea un enano maltratado por su familia, denigrado por su apariencia física, y que arrastra el trauma de haber matado a su madre en el parto. Tyrion Lannister, un hombre inteligente y socarrón que contempla su entorno con pesimismo, se sabe un bueno entre malos, y utiliza su mordacidad para combatir el estigma de su apariencia física, de su condición de paria… llevándose consigo la complicidad de la audiencia, deseosa de presenciar la reconversión de víctima a líder vengativo del personaje interpretado con carisma infinito por Peter Dinklage. El final de la cuarta temporada supone el comienzo de su verdadera época oscura. ¿Permitirá el malévolo George R.R. Martin que salga de ella? En todo caso, y basándonos exclusivamente en las coincidencias entre personajes, para el autor los desplazados por el sistema, los desarraigados y hasta los bastardos son la única esperanza para el futuro: sus simpatías no están tanto con los ungidos por la gloria o el poder, sino con los desplazados.

Tyrion_Lannister

Finalmente y ante el colapso, mientras todo esto ocurre quizá la destrucción del orden (corrupto) establecido, o de todo sin más, esté asegurada por factores externos que nadie de momento parece estar tomando en cuenta. En primer lugar, esa horda de muertos vivientes de hielo que avanza desde el otro lado del muro, criaturas sobrenaturales que amenazan con subvertir el orden del mundo “real”, y a la que hasta ahora casi ningún personaje ha prestado atención (pero que abre y cierra estratégicamente varias de las temporadas de la serie). O el viaje hacia Poniente de Daenerys Targarien, otro personaje exiliado que atraviesa su particular odisea personal para reclamar lo que considera suyo, reuniendo de la nada un Ejército que amenaza con modificar el mapa del Reino.

Estas dos subtramas parecen ser el verdadero factor de cambio (por no mencionar que añaden una cuenta atrás que le da cohesión y tensión al relato) y prometen tomar creciente importancia según avance la historia, y pasen las temporadas. La vulnerabilidad y atractivo que la británica Emilia Clarke aporta a la heroína, además del carisma de algunos de sus acompañantes -como Sir Jorah Mormont, encarnado por Iain Glen- todavía compensan el estancamiento en el que parece haber caído esta trama, afectada además de cierto populismo ideológico y que por tanto necesita de algún impulso para prosperar. Y lo mismo para Kit Harington, actor que se ha demostrado inexpresivo en su primer protagonista para el cine, el filme de aventuras 3D ‘Pompeya’, pero cuyo porte heroico y carisma en un reparto bien compensado resulta innegable.

También hay personajes que sufren el camino inverso, que van gozando de una creciente cordialidad pese a comenzar el relato en las filas de los “malos”. Jaime Lannister, el pijo que se acuesta con su hermana, defenestra y casi mata a un crío en el primer episodio y posteriormente pierde la mano en su encarcelamiento y exilio, de alguna manera adquiere una comprensión de la verdad ajena a sus propios intereses por primera vez en su vida de asesino durante esa travesía por su particular desierto. Jaime Lannister, sin convertirse exactamente en un héroe, viene a refrendar -al margen del oscuro destino que se le reserve al personaje- que no todo es cinismo y violencia en el plan de George R.R. Martin, un extremo que resulta importante y valioso en tanto ‘Juego de Tronos’ tiene fama -y bien ganada- de mostrarse cruel y despiadada a la hora de aniquilar cualquier asomo de bondad en sus personajes. Tanto que en ocasiones los titulares y spoilers que preñan su promoción y comentarios en redes sociales corren el riesgo de oscurecer su excelente narrativa.

2. Adiós al cuento de hadas

A un nivel de pura arquitectura de guión, ‘Juego de Tronos’ funciona tan bien por su rejuvenecimiento del folletín netamente televisivo -o más bien su exitosa adaptación a un nuevo género y ambiente-, al que respeta hasta sus últimas consecuencias con sus tramas de conspiraciones políticas, dramas familiares e incluso amoríos y romances, todas ellas hasta arriba de los vaivenes habituales de las series televisivas. Se podría decir que la arquitectura de novela-río de la saga literaria de Martin era perfecto, desde el principio, de cara a las necesidades del medio televisivo, tan dado a multiplicar las idas y venidas tanto sentimentales como geográficas de sus protagonistas para alargar el suspense y completar capítulos que, semana a semana, convoquen a la audiencia ante el canal de rigor.

A los que suma no pocos elementos de fantasía y acción bélica que ocupan un segundo plano en el relato, pero que sin duda adornan y rematan el conjunto y amplían su escala de lo intimista hacia lo épico… todo ello mientras -quizá lo más importante de todo- un mundo en constante crecimiento se crea ante los ojos del espectador, que ve cómo Poniente va incorporando nuevos reinos, atmósferas y lugares para ambientar nuevas tramas, desarrollar nuevos personajes que se sumen a la gran ecuación. En este sentido, los títulos de crédito cambiantes que preceden cada episodio, en el que castillos y territorios enteros se construyen con un puzzle bajo un gran astrolabio de escudos familiares, a ritmo de la excelente música de Ramin Djawadi, ilustran la tesis perfectamente. En efecto, ‘Juego de Tronos’ es una serie tan grande y épica como una película, pero imprevisible de la manera en que sólo pueden serlo las series de televisión semanales.

Además de esto, y como reza el titular, podemos ver ‘Juego de Tronos’ como una fantasía épica medieval, pero una bien alejada de la idea tradicional del cuento de hadas. Todo ello pese a en la naturaleza de estos relatos primigenios, como las recogidas por los hermanos Grimm de un pasado aún más remoto, la violencia y la crueldad asomaban por doquier, lejos de la dulcificación de interpretaciones posteriores -inclusive cinematográficas-, y al igual que en la serie desarrollada por Benioff y Weiss, preñada de desnudos y escenas de sexo, así como escenas de inesperada violencia. En los cuentos de hadas de los hermanos Grimm -no autores sino más bien receptores de la tradición- los niños acababan cocinados en cacerolas, las amables niñas que se internaban en el bosque devoradas por los villanos, y las escenas de lo que ahora se llamaría violencia de género abundan por todas partes.

Podría decirse que la intención moral y la enseñanza de estos cuentos de hadas, porque eso que tenían en común tras esa sordidez y violencia (la advertencia, en definitiva, a todos los jóvenes muchachos que los recibían por tradición oral o escrita), aparece en la serie emborronada por las necesidades del entretenimiento adulto, ése que se ha refugiado en el ámbito catódico mientras el cine de masas se entrega a espectáculos de efectos especiales marca Hasbro y destinados a un público cuanto más familiar, mejor.

Es decir, que en ‘Juego de Tronos’ las buenas acciones, que no abundan precisamente, no tienen por qué obtener recompensa inmediata, o más bien al contrario queden castigadas en el devenir de un mundo regido -un poco como el real- por la pura casualidad tanto como el destino, o por emociones humanas más incontrolables y que no son fácilmente encuadrables en la idea monolítica del Bien y el Mal (incluso las decisiones más viles de los Lannister quedan en ocasiones explicadas en parte por su contexto o sus ideales).

Quizá el paralelismo se base únicamente en la ambientación pseudo-histórica del relato, quizá no. En todo caso, me parece una comparación interesante de la que alguien podría sacar partido.

El futuro

¿Cuál es el futuro que nos espera a los fans de ‘Juego de Tronos’? Pues teniendo en cuenta que George R.R. Martin, autor literario con una larga carrera en cine y TV que merecería otro artículo aparte, aún no ha acabado su saga de novelas, y que la presión industrial y de la base de fans no hace sino aumentar para que pise el acelerador -resulta divertida la pelea del propio escritor pidiendo espacio y tiempo a sus aficionados, así como las bromas en internet que ha generado-, la verdad es que no sabemos si la conclusión será satisfactoria, si el círculo quedará perfectamente cerrado o asistiremos a un final abierto.

Quienes más difícil lo tienen, más aún que Martin, son los guionistas D.B. Weiss y David Benioff, autores de la adaptación audiovisual emitida en HBO, y que además de esperar a que Martin termine su parte han tenido que reorganizar -la mayoría de las veces con bastante éxito- el torrente de páginas de los libros publicados hasta ahora para construir una serie de diez episodios por temporada dramáticamente cohesionada en sus propios términos. En ’Juego de Tronos‘, la serie, una novela no equivale a una temporada, sino que ésta funciona de manera independiente pese a ser más o menos fiel a los acontecimientos plasmados por el escritor en sus libros -aunque aquí habría fans que lo discutirían, pese a la aprobación expresa del propio Martin, guionista de varios capítulos de las cuatro primeras temporadas-…

Probablemente cada frase escrita arriba podría dar para un artículo extenso. Pero aquí nos quedaremos con el resumen, ya suficientemente largo, que han podido leer hasta ahora. ¿Qué adaptarán o dejarán por el camino Weiss y Benioff, qué decisiones tomarán cuando se acabe el material publicado? ¿Habrá un temido parón hasta que el ideólogo se saque de la manga qué hacer con todos los personajes del reino de Poniente? Y sobre todo… ¿quién llegará vivo hasta el final, y en qué condiciones? ¿Lo haremos nosotros, sufridos espectadores?

Vía: notasdecine

Commentarios

commentarios

One Comment

  1. Hola La Bola,

    No puedo esperar para la temporada 5 y espero que sea más entretenido que antes.
    He oído que la temporada 5 estará disponible en Abril.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>