El idiota del pueblo: Humberto Benítez de la PROFECO

Supimos la semana pasada que la hija buena para nada de este servidor ¿publico? había armado todo un escándalo porque a la niña no le habían dado la mesa que quería en el Maximo Bistrot, provocando que “autoridades” fueran a clausurarlo alegando una serie de irregularidades, y creyendo que como somos estúpidos nos íbamos a tragar el cuento que cerraban el lugar porque tenía fallas, no especificaba cómo asignaban mesas y algo del mezcal, pero eso ya no importa.

Esta semana, después del escándalo y del empoderamiento ciudadano, despidieron a funcionarios involucrados en el caso de #LAdyProfeco nada más y nada menos que por su prepotencia, su corrupción y por hacerle caso a una niña estúpida que no puede sobresalir por ella misma. Que los despidan hasta nos da gusto en tiempo de crisis, la neta, que se mueran de hambre, el problema es que su papi, Humberto Benítez, no fue tocado, nunca pensó en renunciar y el señor sigue sentado en la silla quesque trabajando para servir al público.

Hemos dicho en estas líneas varias veces que muchos políticos no conocen la dignidad, que esa es una palabra extraña para estos parásitos lamebotas, pero ahora podemos incluir una nueva palabra, que bien podría describir este tipo de actitudes: desfachatez. Tampoco es nueva para estos entes parasitarios, pero hoy por hoy nos demuestran que efectivamente ni dignidad ni descaro aparecen en sus diccionarios. El señor profeco (en chiquitas) no piensa renunciar aun cuando su amada hija lo exhibió como un inútil al servicio de los caprichos. Más allá de la dignidad, el señor debería renunciar por respeto, autorespeto y por respeto a su propia familia, unos libros de superación personal, esos que sí dominan los políticos, debería de ayudarle en estos momentos para enfrentar como hombrecito lo provocado por su hija. Desgraciadamente se escudan en su puesto y por supuesto que no hará nada. ¡Que pocos pantalones!

Como en todos estos casos, los de niveles bajos son los afectados, pues por supuesto que como chivo expiatorio tenían que correr a alguien para dar una lección, el problema es que a los que corren son la tropa, la plebe, los menos. En otras palabras, los de abajo. Sí, da gusto esos despidos, y volvemos a mencionar que qué bueno, pero para que exista una verdadera justicia la primera cabeza que debería de rodar debe ser la del que está hasta arriba, o sea, Humberto Benítez, pues se demuestra que no tiene control sobre sus súbditos y que su niña está al mando cuando quiere. ¡Qué poda vergüenza!

En fin, el idiota de la semana lo vuelve a ganar la profeco y su titular el papá de la niña mimada al no tener el mínimo respeto ya no para la gente a la que se supone defiende, aunque se diga funcionario público, sino para él mismo. Las burlas para él y su hija siguen ahí presentes y, como volvemos a mencionar, no tiene ni un recato de dignidad, pues ahí seguirá, pues como en todos estos casos, el dinero puede más que el decoro.

Como apunte final, ¿estos gueyes podrán volver comer a gusto en los restaurantes que visitan?

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