El Banquete del amor

¿Queremos amar porque pensamos que tenemos la necesidad de hacerlo, porque deseamos hacerlo, o porque es algo simplemente inevitable?

El banquete o del amor, es una obra escrita por Platón hacia el año 380 a. C.,   esta es para mí una de las obras que necesariamente tiene que ser leída en más de dos ocasiones para poder entender y sacar el máximo provecho de ella, quizá por la forma en que esta escrito o por las investigaciones que se tienen que hacer a lo largo de la lectura del mismo, ya que a menudo son mencionados distintos personajes y palabras que no son tan conocidas como para sólo leerlas de corrido.

La obra nos relata de manera general como se celebra en casa de Agatón, una comida, y al final de ésta Erixímaco ofrece que cada uno de los integrantes de la celebración ofrezca un discurso en honor al Dios Eros, con ningún otro fin mas que de dialogar. No se dice con exactitud cuántas personas se encontraban en la susodicha pero podemos leer el discurso de 7 de ellos. En general cada uno de ellos hacen referencia a Eros como intermediario del amor, así que exponen distintos argumento en los cuales se ve al dios desde un contexto social, en el que tienen que ver las ciencias, la naturaleza y la belleza natural de todos los cuerpos, pero mencionare los que considero  más relevantes.

En primer lugar se encuentra Fedro quien nos habla de Eros como el primer dios, y qué es  gracias a él que pasen las cosas bellas y buenas de la vida, pero sobretodo que inspira valor y sacrificio, por lo que una persona esta dispuesta a morir por su amante.  Es entonces que por amor somos capaces de hacer lo que sea con tal de proteger al amante,  lo único que queda es saber si realmente es aquella persona a la que le queremos dedicar nuestra vida la idónea, pues a lo largo de la misma nos encontramos con distintos amores y no en todas ocasiones se termina bien, incluso puedo comparar con los amores ficticios, en donde uno cree amar a alguien pero solo tiene una obsesión, no importando que esta sea tratada de una forma inadecuada, creemos que por amor seguimos ahí, porque necesitamos de tal persona, pero pienso que es algo que se tiene que analizar de una manera más profunda pues como es posible querer amar a alguien cuando en primer lugar no se está amando a uno mismo, al no darse cuenta de que ese amor no es mutuo.

Entonces pues, si el amor es algo con lo que se puede llegar a dañar a uno mismo, por qué seguimos deseando tenerlo, con esto quizá sólo estamos demostrando que no sabemos amar, porque nos convertimos en seres que de alguna manera estamos cegados  y que actúa en contra de uno mismo, por lo que al no saber amar no sabemos como querernos, por lo que la autoestima cae de una forma rotunda.

Ahora me gustaría mencionar a Aristófanes quien  comienza a relatar la historia de como fue el origen de amor y del hombre, en ese momento recordé la película Hedwig and the Angry Inch, y es precisamente con la canción Origyn of love,  en la cual representa como Zeus, utilizando sus rayos como tijeras separaron a los tipos de hombres, recuerdo que cuando vi esta película, me quedo muy marcado si en realidad uno  espera a su otra mitad, y que sola con esa mitad es que uno puede ser feliz, pero si nos revocáramos a esto, sería que a lo largo de nuestra existencia tramos de buscarla pero al no saber como es y como encontrarla pasamos por otras muchas dificultadas las cuales lo único que pueden crear es el amar equívocamente a una persona, entonces  buscamos a aquellas personas que se nos hacen bellas y buenas y les ofrecemos nuestro amor, entonces todas aquellas personas que carezcan de alguna belleza deben por lo tanto de carecer amor, o únicamente buscan su otra mitad que estará igualado a la belleza de tal persona ya que es su contraparte.

 

Pienso que de la misma forma estamos tan acostumbrados a amar de una forma muy superficial, una palabra que para mí es muy complicada de decir, es dicha y gritada a los cuatro vientos en todo momento, pero que a final de cuentas buscamos algo según se ha inculcado en el contexto social en el que nos desenvolvamos, por lo que buscamos a personas con cierta forma y estereotipo y no buscamos aquellas persona que en realidad buscan un bienestar mutuo, pues bien dicho es que una relación no solo es de uno, sino que se busca una dualidad en satisfacción. Con esto me refiero, a que buscamos personas de un atractivo físico agradable y en muchas ocasiones superior, y dejamos atrás todas aquellas posibilidades de existencia de algo solo por querer ser superiores, y al no obtenerlo en muchos casos recibimos un duro golpe al autoestima, con esto no quiero decir, que sea algo imposible, pero pienso que lamentablemente cada vez es más complicado pues se pierde la esencia  del juego del coqueteo y enamoramiento.

Por ultimo en conjunto con el discurso de Sócrates y la anécdota contada por Alcibiades me hizo referencia a que en muchas ocasiones el amado no sabe que es amado, lo que crea un mayor conflicto en la vida de uno, pues como no sabe la existencia de este sentimiento pude que hagan cosas normales para el pero que afectan la vida y la situación del que ama.

Somos necios, deseamos obtener el amor de una persona y sentimos que está no nos corresponde y no ve lo mucho que podemos llegar a amarla, pero no nos percatamos de que aquella persona amada tiene también a alguien amado, y que quizá este pasando por la misma situación, con esto no quiere decir que no seamos importantes para tal, y que seamos algo nulo en su existencia, bien tenemos el ejemplo de Alcibiades que a pesase de haber declarado su amor por Sócrates este no le fue correspondido, y por eso se creó a la larga un odió amoroso, ya que a pesar de amarlo, tenía rencor por no haber sido aceptado, sin embargo, Sócrates sus razones tenía, y  no por eso dejo de aludirlo en ningún momento, – “Querido Alcibiades, parece que realmente no eres un tonto, si efectivamente es verdad lo que dices de mí y hay en mí un poder por el cual tú podrías llegar a ser mejor. En tal caso, debes estar viendo en mí, supongo, una belleza irresistible y muy diferente a tu buen aspecto físico”.[1] Por lo que, de la historia citada por Alcibiades, relatando como fue despreciado por Sócrates me deja dos grandes lecciones, que quizá sean las que más puedo succionar sobre el banquete, la primera es, que sin duda uno se enamora más del intelecto de una persona que del aspecto físico, quien también es parte del atractivo, y qué uno al ser rechazado puede sentirse indignado, y quizá sea un sentimiento mucho muy doloroso, ya que nos damos cuenta  que no siempre obtendremos lo que querremos sin conocer bien a la persona que se quiere amar.

Es entonces también cuando buscamos pues la belleza por belleza, al querer tener una igualdad en términos, pero que en muchas ocasiones se quiere cambiar “Oro por bronce” es decir, que creemos perecer a cierto rango al cual creemos tener el derecho de tener a disposición la belleza de quien se desea. Pero me pregunto ¿De qué sirve enamorar a tantas personas como quieras cuándo al final de cuentas no obtienes el amor que tú buscas? ¿Cómo es posible que un sentimiento al cual se le debe de alabar de manera impresionante en muchas ocasiones solo crea conflictos? ¿Buscamos solo tener una satisfacción carnal, evitar la soledad, o realmente buscamos encontrar aquel sentimiento como un documento inalterable que nos llene con el verdadero amor? Si bien queremos apresurar el momento idóneo y encontrarlo debemos de saber que es un sentimiento en el cuál se debe de tener mucho respeto y paciencia, pues es algo que puede generar conflictos y malos entendidos, es así pues que en primer lugar debemos de saber lo que es realmente el amor y no confundirlo con una obsesión o un deseo de satisfacción, y para esto tener las paciencia suficiente porque no es algo que se obtenga en un día, ya que bien puedes enamorar a una persona, pero no siempre podrás conocerla ni siquiera un poco.


[1] Platón. Banquete. Ed. De Bolsillo.

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