Democracia fachada en México

La democracia en México se reduce a elecciones periódicas. El problema de la democracia electoral en este país es que los actores políticos encuentran incentivos en violar la ley porque el Instituto Federal Electoral (IFE) resuelve los asuntos de fiscalización cuando la sucesión del poder ya se ha dado.

Las cúpulas de las principales instituciones electorales están tomadas por los partidos políticos porque son ellos quienes designan a los magistrados de la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y a los consejeros del IFE quienes a la hora de actuar lo hacen en función de devolver favores políticos.

Académicos, como el investigador del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Ibero, Roberto Tejeda Ávila, proponen que los consejeros electorales no debieran ser designados por los diputados, sino por instituciones universitarias u organizaciones civiles.

En la tesis doctoral del académico, La calidad democrática del proceso electoral federal 2011-2012 en México, se expone que el árbitro electoral controló que los partidos respetaran a cabalidad los tiempos que marcan los estatutos de ley para campañas y precampañas, pero se violaron los indicadores: cumplir con el gobierno de la ley, actuar con transparencia y rendir cuentas.

En varias circunstancias se violó la ley, por ejemplo en la compra y coacción del voto, con dinero sucio o limpio o a través de programas sociales, una acción recurrente en todos los partidos, sin excepción, contraviniendo así a la consolidación de la democracia en México.

La investigación concluye que a diferencia de otras democracias latinoamericanas como las de Argentina, Brasil y Chile, que han venido contrarrestando problemas de corrupción e impunidad y que “han cerrado sus heridas”, metiendo a la cárcel a políticos y militares que en el pasado reprimieron o abusaron, en México la práctica política sigue siendo la misma: corrupción e impunidad.

De acuerdo con sus observaciones, la democracia en México es una “democracia fachada”, sin embargo se ha consolidado la vía electoral como la opción pacífica para dirimir la pugna por el poder político.

En el proceso electoral federal 2012, los partidos políticos y el árbitro electoral no contribuyeron al desarrollo de la democracia en México, pero sí favorecieron que la corrupción y la impunidad sigan reinando a sus anchas en el país.

#YoSoy132

En el texto académico, Roberto Tejeda dedica un capítulo a analizar la aparición del movimiento #YoSoy132 como la expresión mexicana de los indignados, no sólo contra el ex candidato Enrique Peña Nieto y la falta de democratización de los medios, sino contra un modelo económico y político neoliberal que ha marginado a sectores vulnerables de la población. #YoSoy132, dice, deberá fortalecerse como contrapeso para el futuro escenario político que les espera a los mexicanos.

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